Si eres una persona asalariada, como es mi caso, seguro que a menudo te quejarás de que el trabajo te impide desarrollar otras facetas de la vida que te interesan más. Si tienes la inmensa suerte de trabajar en lo que más te gusta hacer: ¡enhorabuena!, no es necesario que sigas leyendo.
Ahora piensa qué harías si alguien te ofreciera dos horas libres diariamente. Supongo que pensarás en alguna de tus pasiones: leer, estudiar, ver películas, escribir, hacer deporte, pintar... En fin, eso que tantas veces dices que harías si tuvieras tiempo para hacerlo. Pues desde este mismo momento piensa que hay una forma de conseguirlo: ¡madrugando!
Yo era de las personas que solía decir aquello de "si no duermo mis ocho horitas no soy persona". La verdad es que es una excusa casi perfecta pero poco razonada: muchas veces he dormido bastante más de ocho horas del tirón y me he levantado como si acabara de perder un combate de boxeo frente al mismísimo Mohammed Alí. Por contra, hace unos meses, empecé a desvelarme a las cuatro o las cinco de la madrugada, no podía parar de pensar y darle vueltas a la cabeza, intentaba reconciliar el sueño pero lo cierto es que me pasaba el resto de horas dando vueltas con el único aliciente de estar calentita en la cama. Hasta que pensé que la mejor opción sería levantarme y hacer algo productivo.
A las cinco de la mañana no puedes tampoco poner la casa patas arriba, ni la tele, la radio o la música a todo trapo -obviamente- pero sí puedes dedicarte ese par de horas para ti, en algo que te relaje o te motive, si es algo creativo notarás que el silencio de la mañana puede ser muy inspirador. Yo opté por escribir y leer. Desayunaba tranquilamente, sin prisas, mientras escribía o leía. A las siete me iba a la ducha y luego me iba a trabajar despejada y con mi vida extralaboral algo más completa. Como casi todos, sigo teniendo como ideal no tener que ir a trabajar y quedarme en casa haciendo lo que me gusta, pero hasta que ese momento llegue prefiero ir disfrutando un poco.
Ahora me levanto cada día a las cinco o las cinco y media, ya es un hábito. Mi cuerpo lo ha asimilado y, claro, a las diez y pico u once de la noche las pilas se agotan. Quizás tu opción sea lo contrario, acostarte a la una o las dos de la madrugada y luego apurar hasta el último aliento de sueño antes de abandonar la cama. Es tu opción, pero al acabar el día seguro que estás ya bastante agotado y la lucidez no es la misma; encima empiezas el día corriendo, con prisas, con estrés nada más levantarte de la cama. Yo no le veo ninguna ventaja pero hay personas que se consideran aves nocturnas y con eso lo explican todo, cuando en realidad todo es cuestión de hábitos.
Habrá casos en que madrugar es una obligación (gente que empiece a trabajar a las seis, por ejemplo). En ese caso también cuenta con la suerte de salir temprano de trabajar (sobre las dos, más o menos). Ya me gustaría a mí tener ese horario, con toda la tarde por delante. También habrá personas con muchas responsabilidades (hijos pequeños, gente mayor a la que cuidar...) que apenas tienen tiempo para sí mismas. En mi modesta opinión siempre tendrías que tener un buen rato para ti porque el día menos pensado te darás cuenta de que esos minutos que no te has dedicado para ti nunca los podrás recuperar.

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3 comentarios:
A ver: Yo me levanto a las 05:50 para salir a las 06:35 dirección Cornellà. Termino y hasta las 19:30 no llego a casa. Preparar cena, recoger, atender al crío... vamos que sobre las 23:00 (en el mejor de los casos) horas ya estoy en la cama. Sí, podría levantarme a las 04:00. ¿5 horas para dormir? Bueno, según las fases del sueño, me regalo una hora.
Yo tengo la enorme suerte de trabajar de 7,30 a 15,00horas. Así que la tarde es para mí y los míos. Pero lo que sí hago es no levantarme jamás con la hora pegada al culo: necesito que me de tiempo a desayunar tranquilamente oyendo las noticias, a ducharme, a vestirme con calma, a rascar el hielo de los cristales del coche, a dar los pertinentes besos de despedida a los que se quedan durmiendo...
Tu plan me parece estupendo, pero claro, depende mucho de las circunstancias. Yo intento reservarme algún rato pero me pasa como a Lynze: me tengo que levantar a las 6-6.30, y el sueño que tengo no es de demasiada calidad: minibere suele despertarse entre 1 y 3 veces. Entre salir del curro y todo lo que conlleva un crío pequeño, mi tiempo libre empieza casi a la vez en que mi cuerpo dice que o duermo ya o me muero mucho. Chica, que yo no veo hueco, pero bueno, así está organizada mi vida :-) Busco huecos donde puedo: voy a nadar dos veces en semana mientras deye se queda al bicho, por ejemplo.
Por cierto: enhorabuena por este blog. Me parece una idea estupenda y es de agradecer que compartas tus experiencas para que podamos aprender nuevas formas de ayudarnos. Gracias por compartirlo :-)
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